viernes, 7 de enero de 2011

NL: Estado sin ley

(Texto publicado en junio del 2010)

Índigo Staff

Nuevo León se está convirtiendo en un estado sin ley.

Uno de los municipios más representativos de este proceso de descomposición es San Pedro. Ya que para proveer seguridad a sus ciudadanos se le dispensa el poder a un grupo delincuencial en específico.

Y la salida del secretario de Seguridad, Gonzalo Adalid Mier, empeoró la situación (véase la edición 183 de RIM, San Pedro sin general y sin blindaje).

Porque apenas un día después de su salida hubo enfrentamientos en el municipio que generaron dos muertes.

Y luego se dio el misterioso robo de la camioneta blindada del ex subsecretario de Seguridad, Luis Cortés Ochoa.

Fue la misma con la que la mano derecha de Cortés Ochoa y dos policías sampetrinos rescataron al narcomenudista Indalecio Monárrez Pérez.

Y es que según estudios de especialistas en temas de seguridad, la delincuencia controla más de la mitad de todo el territorio de Nuevo León.

En entrevista exclusiva con Reporte Indigo Monterrey, Edgardo Buscaglia asegura que entre 26 y 27 municipios de la entidad son territorios donde la autoridad ha sido rebasada.

El académico de la Facultad de Derecho del ITAM, asesor en temas de Seguridad Pública de Gobiernos Federales en Latinoamérica y Medio Oriente, considera que estos espacios son bolsones de Estado Fallido.

Poco más del 50 por ciento está en manos del hampa.

Por ello la disputa entre los grupos delincuenciales. El aumento de más del 500 por ciento de los asesinatos ligados a la delincuencia organizada del año pasado a este.

El profesor investigador del ITAM asegura que se trata de una guerra civil a menor escala.

Y es que las autoridades han sido fragmentadas por el crimen.

Los cárteles cooptan a los policías que ahora ya trabajan para uno u otro grupo delictivo.

Por eso el exponencial aumento en los asesinatos contra policías en los primeros seis meses del año. Es una disputa entre ellos. Entre los grupos que han rebasado a las autoridades.

Como el ataque en la corporación del municipio de Los Aldama en esta semana, que cobró las vidas de tres uniformados. O los nueve elementos de las corporaciones de Apodaca, Santiago y Guadalupe, que fueron asesinados la semana pasada.

El estado ha sido capturado por el hampa, como en su tiempo fue en Rusia, en Líbano, en Italia, explica Buscaglia.

Las autoridades son débiles y son retadas de igual a igual por el crimen organizado.

Por eso hay 41 bloqueos en una tarde tras la captura de Héctor Raúl Luna, líder de Los Zetas en Monterrey.

Por ello las corporaciones no hacen nada por liberar la vialidad.

Así se explican los más de 500 asesinatos en los últimos cinco años en Nuevo León.

Solamente así se entiende que las dos cabezas de Tránsito de Monterrey sean raptadas y que la autoridad no haga nada por liberarlos (véase la edición 181 de RIM, Jaque a Larrazabal).

Estos dos casos son un patrón de muestra de lo que expertos en delincuencia organizada llaman “afganización”.

Es decir, que los grupos delincuenciales ya toman más a menudo el control territorial, sin que las autoridades puedan hacer nada, según explica Buscaglia.

Nuevo León tiene entre 26 y 27 zonas de las 982 que hay en México consideradas Estados Fallidos.

En base a esta última contabilización realizada en marzo por el asesor en seguridad y otros especialistas, Nuevo León es considerado un estado débil, con más de la mitad de su territorio con autoridades rebasadas.

San Pedro, capturado por el crimen

Buscaglia pone como ejemplo de Estado Fallido a San Pedro, que es uno de los 26 ó 27, según la última contabilización.
Dice que es un municipio donde la autoridad fue absorbida por el Cártel de los Beltrán Leyva.

Y es que el propio alcalde Mauricio Fernández, confesó en una reunión privada con empresarios de la localidad (véase la edición 134 de RIM, Mauricio y su pacto con los Beltrán Leyva) que había negociado un acuerdo con este grupo del crimen organizado.

Es un ejemplo de la “afganización”. Ya que para proveer seguridad a sus ciudadanos se le dispensa el poder a un grupo delincuencial en específico.

Pero la muerte de Arturo Beltrán Leyva, los múltiples golpes a este grupo delincuencial y su alianza con Los Zetas, han minado la seguridad en San Pedro.

El viernes 18 fueron asesinados Érick Coria Roell, de entre 20 y 25 años de edad; y su asesino, quien también fue acribillado, José Luis Garza Paredes, de 33 años de edad.

Justo un día después de la salida del general Gonzalo Adalid Mier de la Secretaría de Seguridad Pública de San Pedro.

Y menos de una semana después, el jueves 24, se anunció la misteriosa desaparición de una camioneta Tahoe blindada propiedad del municipio.

Era la que usaba el ex subsecretario de Seguridad, Luis Cortés Ochoa, quien prácticamente se esfumó de la Secretaría de Seguridad de San Pedro.

De hecho, fue el mismo vehículo con el que dos policías sampetrinos y el asesor jurídico de Cortés Ochoa, Javier Ibarra Barrón, rescataron al narcomenudista Indalecio Monárrez Pérez.

Tal vez se trata de otro pago del alcalde de San Pedro, Mauricio Fernández, para sus “chicos malos”. Sino ¿de qué forma se explica el abandono en un corralón de un vehículo tan costoso para el municipio?

 
El blindaje se derrumba

Desde el 14 de junio Mauricio Fernández pronosticaba malos augurios.

“Si tienes en alguna forma a ‘zetas’ y a ‘Beltranes’ y quieren aquí entrar Golfo y Sinaloa, pues híjole, va a ser una locura, o sea, no ves así un augurio que te diga que esto se va a arreglar rápido (…) yo creo que por lo pronto esto sí pinta para mal”, dijo esa tarde ante los medios.

Cuando diferentes células del crimen organizado en disputa utilizan a las autoridades para el enfrentamiento, el campo de batalla se vuelve el municipio que se quiere controlar.

Y no solamente Mauricio lo sabe, sino también el procurador de Justicia del Estado, Alejandro Garza y Garza.

Él mencionó el 17 de junio, apenas un día después de la jornada más violenta contra uniformados donde murieron nueve, que estos asesinatos son consecuencia de la misma fractura que hay entre el Cártel del Golfo y Los Zetas.

Ellos lo saben. Han fallado, San Pedro y otros municipios de Nuevo León son referencia de un Estado Fallido.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Hágamosle el amor a la portada



Esta mañana volteé al kiosco de la esquina de mi departamento y me acordé de este texto de mi gran amigo Darío:

Darío Dávila

¿Cómo se ve nuestra portada desde el otro lado de la calle? ¿Cómo se ve en el kiosco de periódicos? ¿Fue irresistible? ¿Querrán los lectores disfrutar nuestra edición a diferentes horas del día? ¿Acompañará nuestra edición el desayuno, el tráfico, la oficina y el fin de semana en casa? ¿Qué emoción perdurable logra la tinta y el papel? Algunos editores de diarios en alianza con periodistas gráficos, logran que sus lectores respondan positivamente esas preguntas.

Otros simplemente, hacen periódicos para sí mismos, para su director o para sus colegas de la competencia. Los periodistas visuales tienen una ventaja: Entienden que el contenido visual también es noticia. Algunos diarios logran que las palabras y el diseño se hagan el amor. Otros, -justificando sus presuntas inversiones en rediseños, o la presunta falta de creatividad de sus equipos- prefieren no arriesgarse. Les preocupa mucho el cierre y poco la planeación. Les inquieta mucho la publicidad y los políticos. Pero no su agenda ciudadana.

Un lector no sabe qué hay detrás de una portada irresistible o de una portada sin emoción. Un lector busca historias bien contadas, escritas y presentadas. Los lectores agradecen a los diarios que innovan. Se innova con la diversidad y no con el pensamiento único.

Hagamos mejor periodismo, mejores portadas, mejores textos. Compartamos valores, arriesguemos, promovamos. Si los diarios fueran dirigidos por niños, las portadas serían honestas, transparentes, emocionantes, nuevas, sinceras. Nunca serían iguales. Todo sería un mundo por descubrir. Seamos más niños al momento de hacer periodismo. No perdamos la pasión por innovar e inspirar.

viernes, 15 de octubre de 2010

Un grito de miedo y hartazgo

Javier Rodríguez Cura/enviado

MONTERREY, NL.- En la tierra del corrido, ya no los hacen para los narcos, sino por la paz.

Año del 2010
el día seis de octubre
no se me olvida la fecha
que el día seis de octubre
murió una joven de veintiuno
nadie lo podía creer
ni siquiera su familia
que la muchacha de veintiuno
llamada Lucy Quintanilla
muriera abatida
por la bala de los malos.

Que los maten como perros
a esos traidores malditos
que se van por la gente
por la gente que no hizo nada
nomás tiran a lo loco,
maldito sea ese día.

Se oían gritos de terror
de la gente de Morelos
había heridos y asustados
pero mala suerte que le tocó a Lucy,
por eso señores,
los que oigan este corrido
vamos a pedir paz
al Alcalde o al Gobierno
y que Rodrigo Medina
se vaya a sentar a otra parte.

Es lo que siente Óscar Rocha. Él es uno de los tantos paseantes por plaza Morelos, el corazón comercial de Monterrey.



Aquí está un altar para Lucy Quintanilla Ocañas, una joven estudiante que fue asesinada sin deberla por unos pistoleros que, según la autoridad, iban por un celador del Penal del Topo Chico.

La ofrenda comenzó con veladoras a unos 10 metros de Morelos y Juárez y ya llegó hasta la colonia Independencia a unos dos kilómetros de distancia. La línea de velas cruza todo Morelos, hace una escala en la Catedral y pasa por la conflictiva Indepe, la tierra de Celso Piña.

“No sé fui leyendo los periódicos y viendo el altar y se me fue ocurriendo la letra”, me confiesa Óscar, de apenas 1.60 de altura con su playera de los Rayados.

Aquí la gente se detiene, se persigna y el murmullo retumba. Pero no tanto como las balas en Nuevo León.

Lucy es una de los cinco estudiantes universitarios que han muerto inocentemente en Nuevo León en lo que va del 2010.

Jorge Mercado y Javier Arredondo murieron afuera del Tec en marzo pasado. Víctor Castro Santillán, estudiante de psicología de la UNAM que cursaba un semestre de intercambio en la UANL fue asesinado a golpes en abril. Mientras que El 13 de mayo, Jesús Mario Villarreal Rodríguez, estudiante de Arquitectura de la UANL, fue encontrado asesinado de 20 cuchillazos en Santiago.

Ellos son cinco de las 480 cruces nuevas que han aparecido en los panteones de Nuevo León en este 2010.

***

Tras la balacera los ciudadanos se han organizado. Primero fueron colocando las velas, una tras otra. También mensajes exigiendo paz. Otros, criticando a los gobernantes. Algunos llorando la muerte de Lucy.

Unos niños de un kínder llevaron una cartulina color cielo. Dibujaron a Lucy como si fuese un ángel. Al parecer Lucy está allí.

Un hombre con la nieve de los años cubriendo su cabello se acerca y me dice:

“Estos no tienen madre, deberían agarrarlos y darles pena de muerte, pobre chavita, ni la debía; estamos hasta la madre de estos cabrones”.

Allí a un lado del altar está gente de Evolución Mexicana, un organismo ciudadano que dirige Tatiana Clouthier, hija del ex candidato presidencial Manuel Clouthier. Evolución junto a otras ONG’s han organizado una marcha para el domingo para exigir paz.

Mientras Clouthier es entrevistada para Punto de Partida, de Televisa México, la gente se sigue deteniendo frente al altar.

Un hombre llega con una vela, el tufo a alcohol contrasta con los hot dogs y el hartazgo que se siente en este punto.

“Dios te bendiga, mija, que te tenga en su gloria, al cabo que todos iremos para allá, después nos encontraremos allá arriba para cotorrear”, le platica a un retrato de Lucy mientras está hincado.

Una señora con su niño de dos años se detiene y ve. Suena su celular y sólo contesta: “Estoy en el altar de la chavita”.

Un anuncio remata: “Todos somos Lucy”.

***

El mediodía del miércoles las autoridades estatales realizan un operativo en Guadalupe, municipio colindante a Monterrey.

A través de un comunicado informaron que detuvieron a cuatro personas involucradas en un granadazo en la plaza principal de ese municipio que dejó cerca de una veintena de heridos y también de la balacera en Morelos.

El jueves era el Primer Informe del Gobernador Rodrigo Medina. Hasta el cierre de edición no habían sido presentados.

***

“Compa, se escuchó bien cabrón, yo venía el miércoles aquí por el hotel (a unos 15 metros de la balacera), nomás se oyó: ‘pas, pas, pas’ y vi que cayó la chavita, yo me escondí al lado del Seven…”

Es un joven que se detiene y cuenta. Confiesa que tiene miedo y no quiere decir su nombre.

“Pos que le hago si salgo a esta hora (cerca de las 9:00 de la noche) de la escuela y aquí agarró el camión… yo quiero organizar una marcha, a ver si la armó por el Facebook”.

-Así está en todo esta zona, ¿no?, en Torreón, en Monterrey y en Saltillo, le dice un reportero de Televisa México

El mismo veinteañero de cejas prominentes le contesta: “No sé allá, pero aquí da miedo”.

Y es que en este punto de Monterrey los olores se funden.

Huele los hot dogs, también a las hamburguesas del puesto que está en medio del corredor comercial.

Huele a la grasa del bolero.

También a los tacos y tortas del negocio de enfrente.

Mas también al hartazgo del ciudadano de a pie. Al plomo de hace ocho días.

Pero sobre todo: apesta a miedo.

lunes, 4 de octubre de 2010

22 tips para mi nota

¿Te puedes ver al espejo y sentirte a gusto luego de ver tu nota publicada?

Si eres reportero alguna vez habrás reparado en ello. Aquí 22 tips que aprendí junto a Darío Dávila:

1. Compruebo datos.
2. Pondero el peso, valor y la credibilidad de las fuentes.
3. Estoy en los detalles.
4. Pregunto lo que no se sabe.
5. Doy cuanta el lector de las lagunas que puede haber en una información.
6. Rectifico los errores.
7. Resumo bien el pensamiento y las palabras ajenas.
8. Tengo prueba de mis afirmaciones.
9. Me acercó a la información con el menor número posible de prejuicios.
10. Doy lo esencial de la información.
11. No publico rumores, los investigo.
12. Tengo sentido preciso de lo que significa la dignidad humana.
13. Tengo creatividad para lo grande y lo pequeño.
14. Poseo resistencia moral ante las presiones injustas del poder o los poderosos.
15. Tengo pasión por la verdad de las cosas.
16. Tengo respeto sincero a la dignidad de todos.
17. Tengo sensibilidad para los que no tienen voz.
18. Tengo sentido solidario de la vida.
19. Poseo capacidad para acompañar soledades.
20. Tengo riqueza interior para promover las ideas y opiniones.
21. Soy generoso para entregar pasión al escribir o al decir.
22. Nunca olvido cómo se llora.

Si podemos vernos al espejo después de todo esto, entonces confirmaremos en nuestras redacciones una maravillosa intuición: el periodismo es la profesión más bella del mundo.

martes, 14 de septiembre de 2010

'Policía Única: al fracaso'

Javier Rodríguez Cura

La Policía Única iría al fracaso si se crea cómo se ha planteado hasta el momento.

Esa fue la opinión que le dieron a EL GUARDIÁN DEL PUEBLO especialistas en seguridad pública y asesores de corporaciones policiacas.

A inicios de este mes los Gobernadores de los Estados y el Presidente de la República acordaron crear Policías Únicas Estatal, fusionando más de 2 mil 22 corporaciones policiacas en sólo 32.

Edgardo Buscaglia, profesor del ITAM, analista de temas de seguridad pública y experto en reformas judiciales que incluyen entrenamientos a jueces y fiscales y policías especializadas, criticó el intento de desaparecer las policías municipales.

“Al fusionar las Policías Municipales con la Estatal se está perdiendo una oportunidad histórica de generar una nueva Policía Municipal”, dice el académico.

Y es que el sistema policiaco mexicano, dijo Buscaglia, ha mostrado su incapacidad para crear políticas públicas de prevención, a pesar que las Policías Municipales tienen como fin primordial ese.

Dentro de la propuesta planteada por la Conferencia Nacional de Gobernadores y el Gobierno Federal, esto no se toma en cuenta, e inclusive se viola el.

“Lo que no se puede hacer es atropellar las figuras concebidas en la Constitución para agigantar su poder (de la Secretaría de Seguridad Pública Federal) y el poder de los Gobernadores hay que tener cuidado porque con estas reformas se puede dar un salto para adelante, o un salto hacia atrás como ahora se está planteando con esta propuesta y el remedio es peor que la enfermedad”, alertó.

La propuesta de Buscaglia es fortalecer la Policía Municipal, basándose en una Policía que prevenga el delito antes que ser represiva.

“Estas Policías de Prevención Social en Europa, trabajan de la mano con la Secretaría de Salud, con la de Trabajo, de Desarrollo Social que cuando se aproximan a una víctima o a una escena donde existe violencia intrafamiliar, inmediatamente llaman a las diferentes Secretarías para atender ese foco de violencia, para atenderlo de una manera integral, es un policía especializado para trabajar de la mano de otras secretarías, eso no existe en México”.

Y es que estas corporaciones colaborarían desde la parte baja para disminuir la integración de jóvenes a grupos de la delincuencia organizada.

“En México, el 60 por ciento de los pandilleros ha sufrido algún abuso sexual cuando eran menores, el 76% de los pandilleros han tenido problemas de adicción al alcohol o a las drogas, todos esos son problemas de riesgo pueden ser tratados para evitar que estos jóvenes deslicen como hormigas a la delincuencia.

“Es allí donde la Policía Prevención Social actúa, pero no como una Policía del uso de la fuerza, sino como una Policía de apoyo a la sociedad, es otra concepción diferente de la Policía que hoy México está desperdiciando porque tiene a su cargo gobiernos que no tienen ningún tipo de idea de cómo plantear políticas de prevención”, criticó.

Los Gobernadores plantearon como tesis principal de la creación de la Policía Única la descoordinación que existe actualmente entre todas las corporaciones que hay.

Para Buscaglia, esto no es suficiente para fusionar las Policías.

“Esto se puede hacer a través del Sistema de Seguridad Pública sin un mando único, que esto viene a ser más que todo un instrumento de poder que requiere el Secretario de Seguridad Pública Federal, pero esto no es requerido para mejorar el desempeño de las Policías”.

A pesar que en México ya existen algunos avances en la coordinación como compartir base de datos entre las instituciones a través de la Plataforma México, este es un pequeño pasito, un avance mínimo.

Ya que aún falta la coordinación operativa, protocolos de actuación operativa entre Policías Estatales, compartir material probatorio de una investigación.

La semana pasada existió un caso en Estados Unidos que ejemplifica esto.

En un conjunto de operativos realizados durante los últimos dos años, se logró la detención de 2 mil personas en EU ligados al narcotráfico. En esta labor de inteligencia involucró a cientos de agencias federales, estatales y locales coordinadas adecuadamente.

Buscaglia añade: “No se violó ningún federalismo”.

Algunos analistas han planteado que la conformación de Policías Estatales estaría creando mandos poderosos.

En el caso de Coahuila, el aparato de Seguridad Pública quedaría a cargo del Fiscal General. El experto recomienda:

“No se tiene que monopolizar todo, ya que esto conduce primero a una mayor probabilidad de corrupción y abuso de autoridad y funcionalidad, y segundo en el mejor de los casos tiene que establecerse un control de calidad en la actuación de la policía, un control de calidad de la Fiscalía y un control de calidad de la actuación del juez”.

La manera de evitarlo sería destilar las funciones en un mando que se hago cargo de la operación de esta nueva Policía. Mientras que el fiscal fungiría como el director de una investigación sin ser el operador de la nueva corporación.

Necesaria, pero no así

Bernardo Gómez del Campo se mostró de acuerdo con la propuesta de crear un mando único policial, pero no con la premura que se está planteando.

“Es un avance que se tiene que llegar a conformar tarde o temprano, la experiencia internacional en países similares a nosotros, llámese Colombia, Perú, Ecuador, Brasil y casi todos los países sudamericanos obedecen a una Policía Nacional”, dijo.

Pero la propuesta no es tan positiva.

“Tenemos una Policía Federal corrupta, minada por la delincuencia organizada, todavía tenemos relaciones defectuosos entre las Policías Estatales, Municipales y federales, tenemos policías municipales desintegradas.

“No tenemos gente que obedezca a un servicio de carrera en los municipios, en la mayoría de los casos del país, formar una Policía Nacional va generar una complicación de estructura”, enumeró el maestro en Ciencias Penales.

El Gobernador de Nuevo León, promotor de la propuesta, ha planteado que la Policía Única quedaría lista en por lo menos tres años. El especialista cuestiona este plazo.

“Si en un momento dado se quiere hacer esto por un decreto presidencial y no por un proceso técnico de unificación de Policías, podemos caer en un gran aparato costoso y corrupto nacional y entonces sí estaríamos en un problema grave de corrupción e impunidad”.

La experiencia en países sudamericanos que han implementado una Policía Nacional marca que han tardado entre 30 y 50 años para llevarlo a cabalidad.

Y el cortoplacismo en la implementación de políticas públicas y de reestructuración policiaca ha sido el gran problema para el país, según dijo Gómez del Campo.

-El Gobernador Humberto Moreira planteó que en enero del próximo año tendríamos lista la Policía Única, le pregunta EL GUARDIÁN DEL PUEBLO vía telefónica al también ex funcionario de la SSPDF

“Claro, la pueden tener para mañana, si es por decreto presidencial para mañana mismo se juntan las policías y está técnicamente hecha. Recuerda como salió la policía federal preventiva: 1999 y hoy por hoy está deshecha y se le invirtió recursos económicos, humanos. Recuerda la AFI, Agencia Federal de Investigaciones sustituyó una Policía Judicial y duró escasos cuatro años.

“No es así, no es por decreto, ni porque el Presidente diga ya puede estar hecha. Si el Gobernador dice, mañana puede estar hecha, pero la realidad es otra, si tú no creas un proyecto de vida para el policía, si no creas la realidad, si haces una investigación científica de lo qué es un policía nacional, vamos a seguirnos equivocando y a seguir gastando recursos”, adelantó Gómez del Campo.

Para unificar las Policías, explica el especialista, hay que depurar, hay que clasificar, hay que evaluar, hay que generar un proyecto de vida para quien vaya a integrar a esa policía, son muchas cosas que van a tardar más allá de este sexenio.

Además, se debe de crear un servicio policiaco de carrera, una academia de formación uniforme. Algo similar al Colegio Militar.

El experto traía a colación durante la charla, el caso de la Secretaría de la Defensa Nacional, una institución que no ha tenido un intento de golpe de Estado desde la época de Venustiano Carranza.

“El poder está en sus 200 mil hombres con una doctrina única, con una academia, tiene una estructura que lleva desde 1917 conformándose hasta ahorita y han creado una doctrina que consta lealtad, honor valentía, vocación y eso da una estructura militar única (a diferencia de la policial). Mi pregunta sería ¿no podemos hacer algo así en las policías?”, cuestiona Gómez del Campo.

jueves, 9 de septiembre de 2010

El holocausto del migrante

Texto invitado
César Gaytán/ Semanario
Cruzó la puerta de la casa y encontró dedos, orejas y ojos en el suelo.
Olía a sangre de varios días. Apenas pudo contener el vómito.
Pensó que lo iban a matar. Un hombre encapuchado de casi dos metros lo condujo a empujones hacia la habitación donde pasaría las cinco peores noches de su vida. –Bienvenido, ésta va a ser tu nueva familia. Aquí si tienes dinero sobrevives, si no, no” le dijo.
La oscuridad lo llevó a tropezarse con varios hombres amordazados como él.
Pudo sentir en sus pies los cuerpos. No pudo ver cuántos eran, se enteraría después, por una plática de sus captores, que había más de 200 ahí adentro.
Este es el relato de Alexis a quien le dicen “El Pescado”. Nació en Puerto Cortés, Honduras y pensó que su futuro estaba en Estados Unidos. Venía huyendo del tercer país más pobre de América Latina, de un lugar donde el salario mínimo se paga en 31 lempiras (poco menos de dos dólares) y donde el crimen organizado cobra 14 vidas diarias.
Escapaba también de los recuerdos que le traía su familia. De Mateo, su papá, no supo nada desde que tenía tres años. De Ernestina, su mamá, sólo se acuerda del cable de luz con que le azotaba la espalda y aquellas ocasiones que lo obligaba a hincarse por horas en la arena como castigo por pelear con sus hermanas. El Pescado tenía 23 años y quería un borrón y cuenta nueva. Había logrado llegar hasta Villahermosa cuando la policía federal lo detuvo en la central camionera. Como no les quiso dar 3 mil pesos lo subieron a la patrulla.
Le dijeron: “Te vamos a llevar con unos amigos”. Fue hasta que lo cambiaron a otro carro y le vendaron los ojos cuando supo que estaba secuestrado. “Vamos al Rancho, traemos un pollo bueno”, escuchó que decían por teléfono.
Así fue como Alexis llegó a esa habitación donde había un silencio más sórdido que el que conoció en el desierto la primera vez que cruzó a los States. Nadie se movía ahí adentro, todos estaban atados de pies y manos, y aunque a él no lo sujetaban todavía, tampoco se movía, el miedo se le había metido en el cuerpo hasta entumecerlo.
La atmósfera del cuarto se hizo más pesada cuando llegó a visitarlos “El Güero”, quien parecía ser el jefe de la casa y les fi jaría las reglas. “Aquí nos dan su número de teléfono o se mueren, hijos de la chingada” les dijo conteniendo el toque que le había dado al cigarro de mota y se fue. Afuera de la habitación había otros dos vigilantes. Alexis escuchó que les llamaban “El Cholo” y “El Pecas”, de quienes se aprendió los apodos conforme avanzaba la madrugada. Por una conversación entre ellos que apenas recuerda fue que se dio cuenta que en los otros cuartos de la casa había más migrantes como él.
–¿Cuántos tenemos, cabrón? –preguntó “El Cholo”. –Dice el jefe que como 200.
-¿Y de dónde los agarró?
-Del pinche tren que iba a Tamaulipas. –¿Y como cuánto crees que les vamos a sacar? –Pues nada más mira a estos pendejos, se ven bien jodidos.
Alexis hubiera preferido dormirse, pero “El Cholo” y “El Pecas” tenían la encomienda de entrar a la habitación cada media hora. “Nos golpeaban para que no durmiéramos y nos decían: ‘alístense para darnos el número de su casa o si no los vamos a matar’”.
A pesar de sus fracasos en morirse, no sería lo mismo dejar que lo mataran o peor aún, dedicarse a matar. No lo convencieron.
-¿Te llamó la atención irte con ellos?- le pregunté.
-Sí lo pensé, lo pensé un rato… pero de nada me iba a servir trabajar así. Bien me mata el batallón (El Ejército) o me matan ellos mismos. En ese momento no sabía ni qué pensar de tanto miedo que tenía, tanto nervio.
-¿Qué te ofrecían?
-Querían que trabajara de guardaespaldas de ellos y que me darían mil 500 dólares. Se trataba de cuidar la casa y si se me escapaba alguien me lo descontarían de la paga.
Alexis ya había visto lo que le habían hecho a un salvadoreño que les negó el número de teléfono y la oferta de trabajo. “Lo amarraron para obligarlo a hablar, le prendieron papeles entre los dedos de los pies y las manos. Terminó dando el teléfono y su familia depositó mil 800 dólares”. Se lo llevaron y ya no regresó.
También vio cómo un hondureño no la pensó dos veces para irse con ellos. “Me dio algo de lástima verlo luego luego de escolta”.
Alexis sabía que decir que sí era como hacer un trato con el Diablo, pero tampoco tenía muchas opciones. Lo que hizo fue darle largas a “El Güero”, quien le advirtió: “Tienes un día para darnos tu teléfono o te matamos”.
LA HUÍDA
“Si no escapaba me iban a matar”, pensó. Era el quinto día.
La idea de huír lo mantuvo despierto toda la noche hasta que clareó y pudo ver que la ventana del cuarto no tenía reja. Si Alexis rompía el vidrio cabría fácilmente con sus apenas 60 kilos. Por su complexión, cualquiera que lo viera pensaría que acababa de entrar a la secundaria.
Ese día no fue diferente a los demás, sólo sudaba más de lo normal. En los ratos que los captores salían de la habitación, Alexis fue enterando a todos de su plan. No todos se la jugarían como él.
Esperó que esa noche, sus captores, armaran otra vez fi esta. Supo que tendría suerte cuando escuchó a todo volumen el reaggeatón y le llegó el olor a mota. “A los compañeros que estaban menos golpeados y que tenían miedo de escapar los pusimos en la puerta para que taparan el paso mientras rompíamos el vidrio con un zapato” narra.
Alexis fue el primero en saltar y detrás, lo hicieron 24 más que se agarraron a correr con él. Lo único que querían era que se los tragara la noche y no los encontraran. Así anduvieron durante seis horas. El día llegó con el sonido del tren que los atrajo como imán. Fue así que llegaron hasta Tierra Blanca, un municipio serrano ubicado en el centro de Veracruz.
“De los que escapamos, la mayoría se entregaron a migración, otros siguieron su camino, yo me quedé en una clínica donde me sanaron las heridas, principalmente mis ojos que los traía bien infectados”. Pese a todo lo que pasó, Alexis sigue pensando que su futuro está en EU. Fue así como siguió su camino y paró a descansar unas semanas en la Posada de Belén, una casa en Saltillo cercana a las vías del tren, que diariamente hospeda cerca de 80 migrantes.
Ahí cenaba el día que se enteró de la muerte de 72 migrantes en San Fernando, Tamaulipas. La noticia la recibió como una puñalada y otra vez se le cargó la tristeza. Aunque ya la había librado y estaba a unos pasos de cruzar
México, zona minada
Estos son los estados que los migrantes tendrían que evitar para llegar a salvo a EU. Resalta el sur del país como la zona más peligrosa para ellos.
Veracruz. 2 mil 944 casos.
Tabasco, 2 mil 378 casos.
Tamaulipas, 912 casos.
Puebla, 92 casos.
Oaxaca, 52 casos.
Sonora, 45 casos.
Chiapas, 42 casos.
Coahuila, 17 casos
San Luis Potosí, 15 casos.
Estado de México, 6 casos.
Guanajuato, Nuevo León y Tlaxcala, 5 casos en cada uno.
Chihuahua 2 casos.
Distrito Federal 1 caso

Autoridades involucradas
En al menos 91 casos, las autoridades formaron parte del secuestro 9 mil 194 fueron secuestrados por bandas organizadas.
56 por bandas y autoridades 35 por autoridades.
En 467 casos no se pudo especificar.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

'Monterror'

Un texto guardado desde hace unos meses:

Javier Rodríguez Cura
MONTERREY, NL.- “Esto ya parece un rastro con tanto muerto, ya hasta les cortan la cabeza”.

Es la voz de doña Fina (nombre ficticio). Ella vende cada semana ropa usada en un mercado a unas cuantas cuadras de donde mataron a cinco policías en Apodaca.

El murmullo en esta zona retumba con megáfono. Es un mercado sobre ruedas, convencional, sí, pero con miedo.

Temor es una palabra ya común en esta zona. Pánico es un vecino más. Ellos ya están en medio del grito de la oferta del aguacate y el correisevacorriendo con El Valiente.

“Arquitecto, según las autoridades policiacas competentes nos refieren que en punto de las 4:30 horas se registró la ejecución (sic, por asesinato) de cinco elementos policiacos a manos de un grupo armado, según se nos refirió; las autoridades han comenzado con las investigaciones pertinentes”, refiere un burócrata del ámbito de seguridad mutado en reportero de la TV.

Ya los periodistas hablan como policía en una radiofrecuencia. Lo único que le falta al conductor es responderle a su reportero en clave.

Doña Fina se vuelve a quejar. “Eso fui aquí cerquita, aquí por el vado, ya ni sabe uno cómo le vamos a hacer. Andaban aquí los soldados, el 213 (la ruta de camión que pasa por allí) se desvió, se fue por allá, pobres los de Cosmopolis se quedaron sin camión”.

Los maestros entraron en psicosis. Los niños están felices. Las clases se suspendieron esa mañana. La primaria cambió la clase por el resguardo ante el miedo.

Vecinos dicen que les hablaron a la escuela para decir que secuestrarían niños. Otros, que los profes son unos pinches huevones que nomás vieron chance y no quisieron trabajar.

El que sí está es el miedo.

“Mamá, pasaron los soldados por aquí, y un chorro de patrullas; yo vi al sin cabeza en la tele en la mañana, estaba bien gacho”, dice un niño mientras compra una nieve a lado del puesto de doña Fina.
La vida transcurre normal. Van más de 500 asesinatos en menos de tres años en Nuevo León.

El uniforme azul zeta de la Policía quedó en tonalidad de luto. Sólo ese miércoles mataron a nueve. Cinco de Apodaca, dos de Guadalupe y dos de Santiago. Cada uno en extremo diferente de la mancha urbana de Monterrey.

El directivo de un periódico había titulado su columna hacia unas semanas: “Monterror”. Es lo que ya vive aquí.

La parálisis

Monterrey quedó paralizado esa tarde. Otra vez.

Es un miércoles que parece normal, sin sobresaltos, con la violencia de siempre. Con los muertos del día, con el miedo que camina contigo en una ciudad que ha visto acrecentar sus índices delictivos una enormidad.

Poco después de las 5:00 de la tarde el rumor corre como maratonista en la zona centro: Hay bloqueos.

“Hay uno en Fidel Velázquez y Universidad”, dice una persona mientras camina cerca de la Alameda, “hay otro en la salida a García”, dicen en la radio.

Así se va diciendo de boca en boca. La información no es única de los reporteros y de los medios, el ciudadano de a pie sabe lo qué pasa. Los padres le hablan a sus hijos para decirles dónde no se metan.

Los hijos le dicen a sus padres que se queden en la chamba para evitarse problemas.

Son poquito después de las 6:00 de la tarde. Hay cinco chavos, chavitos menores de edad, cada uno con una escuadra sobre la avenida Universidad casi al llegar a Sendero, dos de las vías más importantes del norte de Monterrey. Bajan a un chofer de una combi que viene de Escobedo a San Nicolás, le gritan a los pasajeros y los bajan.

Mientas acomodan la combi para que no pase nadie. Del otro lado de Universidad, los automovilistas empiezan a huir, se mete en calles en contra. Circulan tan rápido como el pavor. Quieren evitar quedarse parados más de una hora en un cruce en el que el hampa gobierna sobre el Gobierno.

Nadie llega. La ciudad es un caos. Está bloqueada como las piernas de una mujer llena de varices. Nada circula.

Dicen que son 30 y tantos bloqueos. Otros dicen que son 41, al final dan por buena esta cifra.

“Enfrente del Campo Militar había dos carros quemados, papá”, le dice un jovencito de la misma edad que los que bloquean. Aquí ya no sorprende nada.

Hace un año fue igual. “Los tapados” llegaron de los barrios bajos a taponear la vialidad. Esa vez iban con palos, cadenas para amenazar a los automovilistas. Fueron más violentos, aunque ahora portan pistola, pero no la usan.

“Los tapados” mandan. Dicen que los van a contrarrestar… con grúas.

Ya no escribo. Estoy igual de bloqueado.