Nuevo León se está convirtiendo en un estado sin ley.
Uno de los municipios más representativos de este proceso de descomposición es San Pedro. Ya que para proveer seguridad a sus ciudadanos se le dispensa el poder a un grupo delincuencial en específico.
Y la salida del secretario de Seguridad, Gonzalo Adalid Mier, empeoró la situación (véase la edición 183 de RIM, San Pedro sin general y sin blindaje).
Porque apenas un día después de su salida hubo enfrentamientos en el municipio que generaron dos muertes.
Y luego se dio el misterioso robo de la camioneta blindada del ex subsecretario de Seguridad, Luis Cortés Ochoa.
Fue la misma con la que la mano derecha de Cortés Ochoa y dos policías sampetrinos rescataron al narcomenudista Indalecio Monárrez Pérez.
Y es que según estudios de especialistas en temas de seguridad, la delincuencia controla más de la mitad de todo el territorio de Nuevo León.
En entrevista exclusiva con Reporte Indigo Monterrey, Edgardo Buscaglia asegura que entre 26 y 27 municipios de la entidad son territorios donde la autoridad ha sido rebasada.
El académico de la Facultad de Derecho del ITAM, asesor en temas de Seguridad Pública de Gobiernos Federales en Latinoamérica y Medio Oriente, considera que estos espacios son bolsones de Estado Fallido.
Poco más del 50 por ciento está en manos del hampa.
Por ello la disputa entre los grupos delincuenciales. El aumento de más del 500 por ciento de los asesinatos ligados a la delincuencia organizada del año pasado a este.
El profesor investigador del ITAM asegura que se trata de una guerra civil a menor escala.
Y es que las autoridades han sido fragmentadas por el crimen.
Los cárteles cooptan a los policías que ahora ya trabajan para uno u otro grupo delictivo.
Por eso el exponencial aumento en los asesinatos contra policías en los primeros seis meses del año. Es una disputa entre ellos. Entre los grupos que han rebasado a las autoridades.
Como el ataque en la corporación del municipio de Los Aldama en esta semana, que cobró las vidas de tres uniformados. O los nueve elementos de las corporaciones de Apodaca, Santiago y Guadalupe, que fueron asesinados la semana pasada.
El estado ha sido capturado por el hampa, como en su tiempo fue en Rusia, en Líbano, en Italia, explica Buscaglia.
Las autoridades son débiles y son retadas de igual a igual por el crimen organizado.
Por eso hay 41 bloqueos en una tarde tras la captura de Héctor Raúl Luna, líder de Los Zetas en Monterrey.
Por ello las corporaciones no hacen nada por liberar la vialidad.
Así se explican los más de 500 asesinatos en los últimos cinco años en Nuevo León.
Solamente así se entiende que las dos cabezas de Tránsito de Monterrey sean raptadas y que la autoridad no haga nada por liberarlos (véase la edición 181 de RIM, Jaque a Larrazabal).
Estos dos casos son un patrón de muestra de lo que expertos en delincuencia organizada llaman “afganización”.
Es decir, que los grupos delincuenciales ya toman más a menudo el control territorial, sin que las autoridades puedan hacer nada, según explica Buscaglia.
Nuevo León tiene entre 26 y 27 zonas de las 982 que hay en México consideradas Estados Fallidos.
En base a esta última contabilización realizada en marzo por el asesor en seguridad y otros especialistas, Nuevo León es considerado un estado débil, con más de la mitad de su territorio con autoridades rebasadas.
San Pedro, capturado por el crimen
Buscaglia pone como ejemplo de Estado Fallido a San Pedro, que es uno de los 26 ó 27, según la última contabilización.
Dice que es un municipio donde la autoridad fue absorbida por el Cártel de los Beltrán Leyva.
Y es que el propio alcalde Mauricio Fernández, confesó en una reunión privada con empresarios de la localidad (véase la edición 134 de RIM, Mauricio y su pacto con los Beltrán Leyva) que había negociado un acuerdo con este grupo del crimen organizado.
Es un ejemplo de la “afganización”. Ya que para proveer seguridad a sus ciudadanos se le dispensa el poder a un grupo delincuencial en específico.
Pero la muerte de Arturo Beltrán Leyva, los múltiples golpes a este grupo delincuencial y su alianza con Los Zetas, han minado la seguridad en San Pedro.
El viernes 18 fueron asesinados Érick Coria Roell, de entre 20 y 25 años de edad; y su asesino, quien también fue acribillado, José Luis Garza Paredes, de 33 años de edad.
Justo un día después de la salida del general Gonzalo Adalid Mier de la Secretaría de Seguridad Pública de San Pedro.
Y menos de una semana después, el jueves 24, se anunció la misteriosa desaparición de una camioneta Tahoe blindada propiedad del municipio.
Era la que usaba el ex subsecretario de Seguridad, Luis Cortés Ochoa, quien prácticamente se esfumó de la Secretaría de Seguridad de San Pedro.
De hecho, fue el mismo vehículo con el que dos policías sampetrinos y el asesor jurídico de Cortés Ochoa, Javier Ibarra Barrón, rescataron al narcomenudista Indalecio Monárrez Pérez.
Tal vez se trata de otro pago del alcalde de San Pedro, Mauricio Fernández, para sus “chicos malos”. Sino ¿de qué forma se explica el abandono en un corralón de un vehículo tan costoso para el municipio?
El blindaje se derrumba
Desde el 14 de junio Mauricio Fernández pronosticaba malos augurios.
“Si tienes en alguna forma a ‘zetas’ y a ‘Beltranes’ y quieren aquí entrar Golfo y Sinaloa, pues híjole, va a ser una locura, o sea, no ves así un augurio que te diga que esto se va a arreglar rápido (…) yo creo que por lo pronto esto sí pinta para mal”, dijo esa tarde ante los medios.
Y no solamente Mauricio lo sabe, sino también el procurador de Justicia del Estado, Alejandro Garza y Garza.
Él mencionó el 17 de junio, apenas un día después de la jornada más violenta contra uniformados donde murieron nueve, que estos asesinatos son consecuencia de la misma fractura que hay entre el Cártel del Golfo y Los Zetas.
Ellos lo saben. Han fallado, San Pedro y otros municipios de Nuevo León son referencia de un Estado Fallido.





No hay comentarios:
Publicar un comentario