viernes, 13 de agosto de 2010

Lo reconocen entre plomo y sangre



Javier Rodríguez Cura
Fotos: Cortesía Alejandro Cossío

-Pérame tantito, si me hubieras hablado hace cinco minutos te diría que en Tijuana está muy tranquilo, pero se acaban de echar a uno…

Es Alejandro Cossío del otro lado de la bocina. Es un fotoreportero mexicano. Pero no cualquiera. Esta semana se enteró que ganó el Premio de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano en su categoría de fotografía.

La tarde del jueves trabaja como siempre. Va con uno de sus compañeros del semanario Zeta a un asesinato. Un muerto en la Zona del Río, una de las zonas más exclusivas de Tijuana. Otro más en esta frontera caliente que sólo entre 2008 y 2010 han aparecido mil 137 cruces más en sus panteones.

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“No sé, la primera vez que vi en el cuarto oscuro cómo se revelaba, cuando todavía se tomaba con rollo, dije: ‘mmmta, esto es magia’ y de allí me enamoré”.
Su trabajo fotográfico fue considerado por los jueces de la Fundación como el mejor de América Latina y España, pero él no sabe cómo es que llegó a ser fotoreportero.
 
-Bueno, ¿y por qué fotografía periodística?
Híjole, no me lo explico muy bien, siempre me atrajo, siempre me movió, hacer fotografía con sentido social, esa con la que puedes denunciar o hacer un tipo de cambio y si es que se puede.

Doce fotografías conforman el trabajo “México al punto del quiebre”. Captadas durante 2008 y 2009 “los años más violentos de Tijuana”, confiesa Alejandro.

Fotos que llevan un hilo conductor: la muerte y violencia.

La foto que abre su galería es un dije de la Santa Muerte. Éste le fue confiscado a uno de los sicarios de Uriel López Uriarte, uno de los terratenientes de Teodoro García Simental. Todos ya detenidos.

Ya espera el 21 de septiembre cuando recibirá el premio de manos de Gabriel García Márquez y el empresario Lorenzo Hormsidas Zambrano Treviño. Apenas es el segundo mexicano que ha ganado el premio por trabajo, dos más (Julio Scherer y Miguel Ángel Granados Chapa) lo han sido por trayectoria.

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Tiene un trabajo de riesgo. Labora para uno de los semanarios más aguerridos del país. Héctor Félix Miranda, uno de los fundadores, fue asesinado por un sicario, Zeta presume que al servicio de Jorge Hank Rhon, el polémico ex alcalde de Tijuana y dueño de Caliente, una casa de apuestas.

Cossío confiesa que nunca ha sido amenazado. Pero en una frontera tan “caliente”, el sol exuda miedo. Para tomar una de sus gráficas corrió el riesgo de ser arrestado por la Policía Ministerial. Al final no lo fue. La pudo librar.

Aunque su familia le dice que se cuide. Él no renuncia a su labor.

“Ellos saben que lo hago de corazón, terminaría frustrado sino hago lo que me gusta”, cuelga la bocina. Probablemente ya capte otra gráfica en ese momento.  

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