miércoles, 4 de agosto de 2010

"Jorge está con Dios"

Javier Rodríguez Cura
Fotos: Marcela Guajardo

“Dios me preparó para estar con él, ¿tú ya estás mami?” Jorge Mercado le había advertido a su mamá meses antes de su muerte. Jorge le hablaba a su madre de la palabra de Dios. Parecía que presentía su muerte.
Rosa Elvia, su mamá, lo declara a VANGUARDIA. Sentada, vestida de negro de pies a cabeza, aún presa del dolor que contiene, charla, recuerda, no llora. De vez en cuando una lágrima se asoma, pero se esconde de nueva cuenta. Jorge había cambiado desde hacía tiempo. “Desde seis meses antes Jorge cambió en lo espiritual, no en su persona. Se apegó más a Dios”, afirma su mamá.
“Se lo entregué a Dios”, así como una ofrenda. Jorge pensaba que había que entregarse a Dios para ganarse el cielo. No se sabe si tan rápido. Apenas a sus 23 años.

La vida de Mercado Alonso giraba sobre dos ejes. Escuela e Iglesia. Era estudiante del Tec de Monterrey donde cursaba la maestría en Ingeniería Mecatrónica en la Escuela de Ingenieros en el campus Monterrey. Por las tardes era asesor de alumnos a nivel profesional

Era “el muchacho de los folletos”. El que al llegar al campus del ITESM entregaba material de la Iglesia Cristiana que profesaba. Ya los mismos vigilantes le decían: “Ahí viene el muchacho de los folletos”.

Vuelco total

La vida del matrimonio Medina Mercado cambió ese 19 de marzo, tras el tiroteo de esa noche entre sicarios y elementos del Ejército. Jorge desapareció junto a Javier Verdugo Arredondo, su mejor amigo. Las autoridades decían que habían muerto dos sicarios. A los alumnos se los había tragado la tierra. Doña Rosy le marcó la mañana del viernes, como de costumbre. No le contestaba el celular. Buzón, buzón, buzón.

La última vez que habló con él, recuerda doña Rosy, fue el jueves por la tarde. Jorge había acompañado a Javier —también acaecido en el enfrentamiento entre militares y delincuentes— al Hospital San José.

Jorge se había quejado en broma que por culpa de Javier tendría que trabajar toda la noche en un proyecto que llevaba a cabo. “Se le ocurre enfermarse a Javier cuando tenemos tanto trabajo”. Probablemente esa noche no hubieran estado en la escuela sino hubieran ido a consulta.

La familia no supo más. Fueron a buscarlo y en el Tec no supieron nada. En las corporaciones policiacas tampoco. En el Campo Militar de la Séptima Zona un elemento castrense los recibió mal encarado. Le explicaron a qué iban, les dijo que si creían que ellos se los habían llevado le dieran pruebas, el número de la camioneta castrense por lo menos.

Un agente del Grupo Antisecuestros de la Procuraduría de Nuevo León los ayudó, fue al Semefo que está en el Hospital Universitario, pero les dijo que no estaba Jorge.

Regresaron a Saltillo y hasta el sábado en la tarde supieron. Llegaron al Semefo como algo de rutina, pues ya les habían dicho los directivos del Tec. El papá de Jorge entró junto a un tío de Javier.

Los empleados del lugar no los dejaron entrar hasta donde están los cuerpos, sólo se los mostrarían a través de una foto… eran ellos. Un cuerpo amoratado, raspado, los empleados de la dependencia dijeron que eran producto de los procedimientos internos.

Ellos no les creyeron.
Difunden video

El sábado 1 de mayo la PGR citó a una conferencia, pero alrededor de las 18:00 horas, hora y media antes de la cita de la Procuraduría con los medios, Rosa Elvia Mercado recibió una llamada a su casa. Eran de la Secretaría de Gobernación; Fernando Gómez Mont quería hablar con ella.
“Me dijo que ya iban a presentar públicamente el video, ya sabían de acuerdo a averiguaciones quién lo mató, que eran los delincuentes”, recuerda.
Ella le pidió no transmitir en el video los cuerpos de los estudiantes. No lo hicieron en la atropellada conferencia, pues el sistema falló.

No creyeron en lo que dijeron las autoridades, ven muchas inconsistencias. “Al inicio dijeron que habían muerto afuera, ahora dijeron que adentro del Tec. Al inicio dijeron las autoridades de NL que eran sicarios, luego se desdijeron.

Hasta la fecha no han aparecido las identificaciones de los estudiantes.

‘Está con Dios'
“Mami, hay que orar por Felipe Calderón, porque imagínate qué pasará si gana López Obrador”, le decía Jorge a su mamá en julio del 2006, durante el conflicto postelectoral. Votó por el hoy Presidente, y no era todo, cada noche rezaba por él.

El 23 de marzo en un homenaje póstumo a los estudiantes, la primera dama Margarita Zavala habló con los familiares.

Antes, por la mañana, había telefoneado a doña Rosa Elvia para darle el pésame.

“Nos dijo que le iba a hablar al Presidente de ellos, que se estaba dando cuenta de la importancia de los muchachos, lo queridos que eran”, recuerda doña Rosy. A los pocos días una carta llegó de la Presidencia.

Carta del Presidente a los Medina Mercado
La pareja muestra una dureza en público, pero confiesa que lloran en la intimidad.

Aún tienen la imagen viva de Jorge, inclusive es fecha que no entran a la habitación que tenía en su casa en Saltillo.
Mientras abraza un oso de peluche, doña Rosy dice: “Jorge está con Dios; algún día me dijo que aprendió de mí que siempre hay que estar firme”.

Y ahí están ambos firmes. Jorge está con Dios.

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